A partir de la situación en México. Corrupción y violencia: ¿Estado de derecho en América Latina?

Autor: David Lovatón Palacios*

foto2Todos, absolutamente todos los abogados y abogadas de América Latina aprendemos en las Escuelas de Derecho –bien o mal- la noción de “Estado de Derecho” que, en pocas palabras, es el imperio de la ley. Esta noción o idea es parte tanto de la tradición jurídica del common law como del civil law, aunque es evidente que en la primera tiene una impronta política y cultural mucho más antigua; la Carta Magna de 1215, Inglaterra. Mientras en el common law es conocido como “rule of law”, en la tradición europea continental lo es como “Estado de derecho”[1].

En el common law la expresión completa es en realidad “rule of law, not of men”, lo que en buen cristiano significaba que la ley –previamente establecida- era la que debía imperar y no la arbitrariedad de los hombres. Así, el imperio de la barbarie fue dando paso al imperio de la ley en las relaciones sociales, políticas y económicas. Ciertamente, éste fue un proceso histórico no lineal sino lleno de avances y retrocesos pero que, luego de más de 800 años en el common law y de más de 200 años en el civil law, es parte del consenso jurídico cultural contemporáneo… al menos en el plano formal en nuestro continente.

Mientras nuestras Constituciones, leyes y jurisprudencia pretenden regular las relaciones en la sociedad y en el Estado, teniendo como eje esta noción de “Estado de derecho”, en la realidad de América Latina -con excesiva frecuencia- suele suceder algo bastante distinto. La cultura del imperio de la ley ha sido históricamente–y es actualmente- sustituida por grandes cuotas de cinismo y demagogia; por la cultura de la corrupción, esto es, la cultura de cómo burlar o evadir la ley. Esto ha cavado una profunda distancia entre ley y realidad, que tiene sus raíces en nuestro pasado colonial.

Así, América Latina es pródiga en expresiones que revelan que el imperio de la ley se circunscribe más bien a un país de los textos o virtual y no al país real: “la ley se acata pero no se cumple”, “hecha la ley, hecha la trampa”, “para mis amigos todo, para mis enemigos la ley” (México), el “acriollamiento de las instituciones” (Colombia) o “justicia delivery” (Perú). Por ello, el argentino Alberto Binder postula que en América Latina asistimos a una suerte de “vigencia selectiva de la ley”; noción ciertamente distinta a la de “rule of law”.

Como bien sostuvo en su momento Guillermo O´Donnell, la noción de “Estado de derecho” es un artificio ideado por los hombres para tratar de limitar su tendencia atávica hacia el particularismo, esto es, a favorecer a los suyos (su familia, su partido político, sus empresas, etc.) Por ello, la corrupción es y será una compañera de viaje histórica del “rule of law”, inclusive en las democracias más avanzadas. En consecuencia, el problema principal a combatir es y será la impunidad, esto es, que la grave transgresión a la ley o la captura de lo público por intereses privados, no quede impune.

México no es la excepción a esta cultura jurídica de la corrupción, sino todo lo contrario. Setenta años de gobierno del PRI dejaron secuelas en el Estado y sociedad mexicanas: la noción de “Estado de derecho” es un bien escaso y se usa –como en la mayoría de nuestros países- sólo demagógicamente. Pero a partir de la tragedia de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, se ha evidenciado en la opinión pública nacional e internacional un nuevo fantasma que amenaza con extenderse también por todo el continente: la captura de la estructura estatal –o de gran parte de ella, al menos a nivel local- por el crimen organizado.

Al respecto, trascendió a la prensa la preocupación del Papa Francisco –expresada a un amigo en una misiva- de que Argentina se “mexicanice” también. Esto es, que escale el poder del narcotráfico y erosione las instituciones democráticas y la seguridad ciudadana. Si bien esto generó un incidente diplomático entre el Vaticano y el Estado mexicano -que ya ha sido superado-, considero que el Papa dijo algo que muchos pensamos: México es un espejo terrible de lo que puede llegar a convertirse el poder del crimen organizado en países como Perú, Colombia, Argentina o algunos países centroaméricanos.

No se trata de ofender a México ni a los mexicanos –muy por el contrario, solidarizamos con ellos-, sino de ser conscientes de un gravísimo problema: no sólo es la corrupción la que envilece nuestros Estados y sociedades, sino que ahora el narcotráfico conspira gravemente en contra de nuestra frágil institucionalidad, en forma violenta y cada vez más pública. Es en este contexto que se han dado expresiones tan duras como las del cineasta mexicano y reciente ganador del Óscar 2014, Alejandro González Iñárritu: “Los gobiernos ya no son parte de la corrupción, el Estado es la corrupción”.[2]

Se dice que el primer paso para superar una enfermedad es reconocer que se la padece. Por ello, considero que aunque suene duro hay que decirlo como primer paso para comenzar a enfrentarlo. En la mayor parte de América Latina (tal vez Chile y Uruguay son una excepción), no rige el imperio de la ley, sino que históricamente ha regido –como regla general- la cultura de la evasión de la ley y de la corrupción y ahora amenaza con fuerza y violencia, el imperio del crimen. Con la ayuda de una amiga anglófona, creo haber logrado traducir sintéticamente al inglés esta dura realidad de nuestro continente: “instead of rule of law, we have rule of crime” (en lugar del Estado de derecho, tenemos el imperio del crimen).

*David Lovatón Palacios es profesor principal de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y consultor de DPLF.

[1] En Alemania Estado de derecho es “Rechtsstaat”.

[2] http://mexico.cnn.com/entretenimiento/2015/03/08/el-estado-es-la-corrupcion-dice-gonzalez-inarritu-sobre-mexico

About Justicia en las Américas

Este es un espacio de la Fundación para el Debido Proceso (DPLF, por sus siglas en inglés) en el que también colaboran las personas y organizaciones comprometidas con la vigencia de los derechos humanos en el continente americano. Aquí encontrará información y análisis sobre los principales debates y sucesos relacionados con la promoción del Estado de Derecho, los derechos humanos, la independencia judicial y el fortalecimiento de la democracia en América Latina. Este blog refleja las opiniones personales de los autores en sus capacidades individuales. Las publicaciones no representan necesariamente a las posiciones institucionales de DPLF o los integrantes de su junta directiva. / This blog is managed by the Due Process of Law Foundation (DPLF) and contains content written by people and organizations that are committed to the protection of human rights in Latin America. This space provides information and analysis on current debates and events regarding the rule of law, human rights, judicial independence, and the strengthening of democracy in the region. The blog reflects the personal views of the individual authors, in their individual capacities. Blog posts do not necessarily represent the institutional positions of DPLF or its board.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s