Luis Pásara
El presidente López Obrador acaba de proponer que se modifique la Constitución a fin de que los ministros de la Suprema Corte y otros altos cargos del Poder Judicial sean elegidos popularmente. A primera vista es una propuesta atractiva porque se justifica en nombre de la voluntad popular, que es el núcleo de un régimen democrático. Pero que solo unos pocos países en el mundo elijan a los jueces, y que en América Latina se cuente con una experiencia más bien lamentable, debe servir para pensar dos veces en las consecuencias de adoptar tal propuesta.
Quienes propugnan la elección popular de los jueces ofrecen como argumento que el único poder que no surge de las urnas es el poder judicial y, según ellos, esto vendría a ser una anomalía. Los teóricos de la democracia consideran precisamente lo contrario. Es decir que, como el poder legislativo y el poder ejecutivo están sujetos al zigzagueo de los pareceres ciudadanos —por definición, circunstanciales—, se requiere un poder que sirva de contrapeso, no como oposición política sino como espacio en el que las decisiones sean sopesadas y razonadas, sin atenerse a los cambiantes resultados de las urnas.
Por supuesto que, como el caso de López Obrador y Morena ilustra, los políticos de turno tienden a ver como un obstáculo algunas decisiones de la justicia; en particular, aquellas que marcan límites al arbitrio en el ejercicio del poder. AMLO no es el primer gobernante que arremete contra un poder judicial.
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*Sénior Fellow de la Fundación para el Debido Proceso (DPLF).
Fotografía: Mexico’s Supreme Court Chief Justice Norma Piña, center, attends the commemoration of Judge Day with fellow judges at the Supreme Court in Mexico City, Monday, March 6, 2023. (AP Photo/Fernando Llano)

No veo para nada mal la propuesta de elegir a los ministros de la corte, se acabaría con a estupidez del cargo por 15 años sin estar sometidos al escrutinio popular. Son el poder de poderes, el resto de los poderes tienen jn contrapeso sobre sus decisiones, por el contrario la corte no la tiene, lo que ellos deciden es lo que permanece en definitiva contrariando aun lo que se supone decide el pueblo a través de sus representantes populares, pudiendo incluso decidir de manera nada imparcial sobre la legalidad de cualquier ley que pueda afectar sus intereses. Se dicen guardianes de la constitución y son los primeros en violarla con un sueldo superior al que la misma constitución establece.
Tampoco se trata de elegir Ministrss partidistas con campañas financiadas abiertamente o clandestinamente por partidos politicos, sino de Ministros cuya reputación y campaña sean sonetudas a un escrutinio riguroso so pena de ser eliminados en su candidatura o incluso destituidos de su puesto si violaron esa regla para llegar a él.
Nos habla de la «supuesta mala experiencia» de la elección de Ministros en Bolivia, si eso es cierto o ko, lo ignoro yo y seguramente la gran mayoría de mexicanos, pero que si no ignoramos y de lo que este articulo no habla es de las malas experiencias que las cortes designadas a dedazo nos han hecho vivir prácticamente desde los 80’s a la fecha, con resoluciones contrarias al bienestar del país respecto de asuntos de interés nacional, con argumentos de derecho ambiguos y amañados.
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[…] 7 Pásara, Luis, El engañoso camino de elegir a los jueces. Blog de la Fundación para el Debido Proceso (DPLF), Mayo 2023. Disponible en: https://dplfblog.com/2023/05/15/el-enganoso-camino-de-elegir-a-los-jueces/ […]
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