Independencia judicial. Discusión y consenso

Por: Luis Pásara

Sénior Fellow de DPLF, miembro titular de FLACSO España

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Reunidos en la Universidad de Utrecht a comienzos de diciembre, expertos latinoamericanos y europeos discutieron en torno a la situación de la independencia judicial en América Latina. Encabezados por el italiano Carlo Guarnieri, de la Universidad de Bologna, y el organizador del encuentro, el chileno Javier Couso, de la Universidad Diego Portales, los participantes dedicaron dos días a examinar el tema en el Netherlands Institute for Human Rights.

En la exposición inaugural, Garnieri recordó que contar con jueces independientes, para que sean imparciales, es la razón por la que se adjudica al Estado la función de administrar justicia. Propuso distinguir entre la “independencia institucional”, establecida en los textos normativos, y la “independencia conductual” que atiende a la independencia demostrada por los jueces en sus decisiones. Y puso énfasis en que fortalecer la independencia judicial requiere de una base social (constituency) compuesta por diversos actores organizados que la demanden activamente.

 Admitiéndose la insuficiencia de “independencia conductual” en la justicia latinoamericana, la reunión se detuvo en los porqués. Los señalamientos incluyeron el escaso interés en el tema de parte de actores sociales relevantes –incluidos los políticos–, los pocos éxitos en materia de asociacionismo judicial y los resultados sólo circunstanciales de la confluencia de “jueces disidentes” con grupos organizados fuera del poder judicial.

 Los regímenes llamados “populistas” –Venezuela, Ecuador, Bolivia– merecieron atención en razón de su demostrado interés en controlar la judicatura. Se resaltó en particular el caso ecuatoriano, dado el nivel de control introducido en el sistema de justicia por el régimen de Rafael Correa mediante el Consejo de la Judicatura.

 La participación de politólogos y antropólogos, al lado de juristas, permitió un análisis amplio en el que se coincidió en que para explicar los logros efectivos en independencia judicial interesan menos las previsiones normativas e innovaciones institucionales –como los consejos de la magistratura– que los rasgos y comportamientos de la sociedad de la que se trata. Esto implica reconocer que en materia de independencia los tribunales expresan un resultado de experiencias históricas, cultura política y cultura jurídica. Pero tal desenlace, siendo un producto social, no es una condena sino que puede ser modificado.

 La modificación y los avances hacia mejores formas de independencia judicial, en una sociedad dada, requieren de la capacidad de diversos actores para valorar y exigir mayor independencia en sus jueces. Se concordó, pues, en que la demanda organizada de independencia produce resultados significativos; su ausencia permite mantener la subordinación de los tribunales a poderes políticos y económicos. Los variados niveles de independencia existentes en los países de la región parecen responder a la dinámica social que, por acción u omisión, opera sobre la trayectoria de la judicatura.

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