Desmintiendo el Milagro Peruano: La experiencia de la sociedad civil frente a las Reuniones Anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional

Foto: Latin America for less

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Por: César Gamboa[1]

Hace un mes se realizó en Lima la Reunión Anual de las Juntas de Gobernadores del Grupo del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI). Tanto el BM, como el FMI se estuvieron preparando desde meses atrás, con la estrategia de evidenciar su rol en la reciente historia del “crecimiento” del Perú. Vale la pena señalar que el BM y el FMI movilizaron, previo a las reuniones, a parlamentarios y funcionarios públicos para mostrar lo que el buen alumno peruano había aplicado en los últimos 25 años.

No obstante, es falaz señalar que el crecimiento del Perú se debe a la aplicación de las recetas del Consenso de Washington y al apoyo técnico de estas instituciones. No podemos negar la capacidad de influencia de estas instituciones en la región – más ahora en los países que se habían alejado, como los llamados países “progresistas”. Lo cierto es que el ciclo o boom del precio de los metales hizo que los índices macroeconómicos del Perú crecieran en la última década más que las condiciones estructurales de la economía peruana. En todo caso, es discutible afanarse en ello, porque este modelo también tiene problemas, como la acentuada desigualdad, el carácter asistencialista, el grado de corrupción, la baja calidad de la ciudadanía y los conflictos socioambientales en los proyectos extractivos del país.

Frente a un posible acto pomposo – que oscureciera los problemas sustanciales del modelo peruano –, la sociedad civil peruana articuló una agenda crítica y propositiva, con el objetivo de mostrar hacia dónde debe orientarse la reforma del mercado internacional y las economías extractivistas como el Perú. De hecho, las acciones desarrolladas en el evento alternativo (organizado del 7 al 9 de de octubre) comprendieron actos académicos y culturales previos, así como una movilización con más de 3000 personas hacia la sede oficial de las reuniones del BM y del FMI.

Este acto social tuvo como finalidad hacer notar la visión crítica de la sociedad civil bajo el lema “Desmintiendo el Milagro Peruano” (ver http://plataformalternativa.com/), frente a lo que el Gobierno peruano quería demostrar en este evento internacional. Es claro que la crisis económica internacional y la peruana –por la recesión y la reducción del crecimiento chino– deben hacernos reflexionar sobre los problemas de fondo, más que en gastar o celebrar logros ufanos que pueden borrarse en un acto.

Era de preverse que este encuentro internacional se convierta en una ceremonia pomposa, a pesar de haber sufrido hace 7 años la mayor crisis económica internacional de la historia, olvidándose de su responsabilidad y de las del sector privado, gobiernos. La agenda era clara: vender el caso peruano como si hubiera sido planeado por ellos. Pero la crítica y las contradicciones del modelo son tan evidentes, que en plena reunión, el FMI bajó la expectativa de crecimiento del Perú a 2,4% de su PBI (2015). Hasta el FMI no creía en el milagro peruano.

Algo que no gustó al Gobierno peruano, pero era claro que debía ser puesto sobre la mesa, fueron los conflictos socioambientales como los casos mineros Tía María y Las Bambas. Además, de la campaña comunicacional desarrollada por la Plataforma Alternativa frente a al BM y el FMI –entre ellos: Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR), la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), el Comité Juvenil, el Pacto de Unidad de Organizaciones Indígenas del Perú, Latindadd, ANC, Foro Salud, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDH), etc.– que trató de balancear lo celebratorio del evento vs. lo que ocurre en el modelo peruano.

El mayor logro de esta Plataforma fue organizar los mensajes críticos y las propuestas y alternativas a las recetas económicas imperantes: diversificación productiva, fortalecimiento de la institucionalidad ambiental, respeto a los derechos indígenas, laborales, de diversos sectores, y una mayor inversión en la gestión que garantice la inversión pública o privada sea sostenible, equitativa. Todo ello se consolidó en un fórum alternativo que reunió a más de 2500 personas.

Con una asistencia aproximada de 50 personas, las mesas de trabajo del evento alternativo abordaron las temáticas relacionadas con derechos humanos, estándares ambientales y sociales, fiscalización y transparencia, cambio climático, derechos indígenas, industrias extractivas, etc. mientras que en el Civil Society Policy Forum de la reunión oficial del BM y FMI, el nivel de participación fue muy bajo. Sin duda, el BM y el FMI deben reformular cómo se relacionan con sociedad civil, pues –como se ha expresado– este espacio está acabado.

Estas instituciones financieras aún no entienden como acercarse a la sociedad civil ni cómo ser un interlocutor con los actores sociales en función a la realidad de los países que estos representan. Todavía no comprenden que no solo es el sector privado o los gobiernos quienes tienen demandas, sino también los pueblos, los ciudadanos.

Para el Grupo Regional sobre Financiamiento e Infraestructura (GREFI), los eventos paralelos en Lima pueden ser hitos de inflexión con respecto a la incidencia hacia estas instituciones financieras internacionales (ver: http://grefi.info/es/cual-es-el-futuro-de-las-politicas-sociales-y-ambientales-para-la-region-grefi-establece-desafios-tras-las-reuniones-anuales-del-bm/). Es claro que la sociedad civil global debe reflexionar sobre sus estrategias de incidencia porque estamos perdiendo la batalla frente a las reformas de estas instituciones.

Primero, debemos acompañar el lobby de café con la movilización social, la estrategia de incidencia ya no puede ser a 4 paredes, sino de movilización que alimente una crítica y legitime las propuestas que sabemos, pero no escucha el BM ni el FMI. Segundo, debemos crear un marco integral de incidencia en la agenda de la sociedad civil dividida ahora en batallas en mero lenguaje como en LGTB, derechos humanos, medio ambiente, derechos de niños y derechos de las personas con discapacidad, etc. Tendremos victorias en el lenguaje de los futuros estándares para las inversiones, pero en lo fundamental, de asegurar el capital sostenible o equitativo, hemos casi perdido la batalla. No podemos contentarnos con logros sectoriales, debemos ser solidarios pensando a futuro en todos los problemas que traerá el nuevo modelo de desarrollo.

Los momentos más impactantes en que estuvo envuelta la sociedad civil peruana fueron la presentación de un mensaje político por la representante de la CGTP,miembro de la Plataforma Alternativa, en la reunión con el Presidente del Banco Mundial y la Directora de Fondo Monetario Internacional, así como la presentación del caso de Máxima Acuña en la reunión con los directores ejecutivos del BM, exposición que los dejó sin respuesta coherente. Fue un mensaje político que reclamaba cambios en estas instituciones financieras internacionales, pues si quieren ser parte de los cambios de América Latina, deben responder a un enfoque de derechos humanos y de sostenibilidad.

El caso de Máxima Acuña es la prueba palpable hacia donde se dirige el BM con la reforma de sus estándares. No es posible comprender que la Corporación Financiera Internacional (IFC) sea la dueña del 5% de una empresa minera involucrada en el conflicto de Conga, con más de 15 muertos, y conflictos permanentes alrededor del proyecto y que el Grupo del Banco Mundial no tenga una respuesta concreta de este caso. Si el nuevo marco socioambiental del BM relaja sus estándares, habrán más Congas en su haber.

El evento alternativo contó con expositores internacionales que dejaron mensajes políticos sobre los errores y el rol del BM y el FMI. Hugo Arias, Eric Toussaint y María Lucía Fatorrelli presentaron un diagnóstico del modelo de dependencia económica de América Latina (endeudamiento frente al FMI). María Lucía Fattorelli dejó una tarea para la sociedad civil de la región: cómo articular el financiamiento climático con el análisis más profundo de la Auditoria de la Deuda, que pasa de lo económico y se traslada al gasto público de diversos sectores (salud, educación, ambiental, etc.).

En su sesión de clausura, el evento contó con la presencia del Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, los economistas Óscar Dancourt (Perú) y Martín Guzmán (Argentina). El Premio Nobel terminó por sentenciar la fanfarria que se pretendió realizarse en Perú: hubo un crecimiento económico en Perú en la última década, y el Gobierno peruano, elites políticas y grupos económicos no hicieron nada por invertir beneficio en el país, en su pueblo, en términos de su capital humano, sus jóvenes. No es posible reconocer sólo los beneficios y que no quede claro cómo los comparte.

Finalmente, contamos con una nueva generación de actores sociales, de jóvenes que vienen participando en la construcción social y política del Perú. Fueron ellos quienes principalmente organizaron el Forum Alternativo: Desmintiendo El Milagro Peruano. A los mayores, los más experimentados, nos tocará como decía el intelectual peruano González Prada, dar un paso al costado y asumir un rol de acompañamiento al nuevo liderazgo de la juventud peruana que se viene expresando en diversos campos. Esperemos que esta juventud de la sociedad civil, honesta y coherente pueda guiarnos hacia un mejor modelo de desarrollo.

[1] Director Ejecutivo de Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR) Perú

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