Pandemia y autoritarismo en Nicaragua

Mario Sánchez, Hloreley Osorio y Jerry Dinarte*

La pandemia causada por el brote del coronavirus SARS-CoV-2 ha impactado en un mundo en crisis y herido por la desigualdad y los efectos devastadores del cambio climático, que amenazan la sobrevivencia de la vida misma en el planeta. Se trata del agravamiento de una crisis, provocada por una forma de vida hipercapitalista, a la que ha sido sometida la población mundial (De Sousa Santos, 2020). En esta crisis, existe una estrecha relación entre la desigualdad social y la probabilidad de convertirse en víctima de una catástrofe humana o natural (Bauman, 2017). Frente a este drama, ocurren dos situaciones: primero, una forma específica del ejercicio del poder, el biopoder “que deja morir y hace vivir” en una sociedad (Foucault, 2000); y segundo, lo que históricamente ha ocurrido, los pobres y los marginados son quienes corren más peligro de ser las “víctimas colaterales” de ese poder y de esa “lógica de sacrificio”, arraigada en el capitalismo neoliberal que, en el contexto de esta pandemia, Mbembe denomina como necroliberalismo (Bercito, 2020).

El presente trabajo tiene el objetivo de analizar el vínculo entre política y vida que aparece en el discurso y la práctica política del régimen de Ortega frente a la pandemia y sus efectos. Primero, se precisa el contexto en que se da la pandemia, luego se analiza la estrategia del Gobierno ante a la crisis sanitaria y sus potenciales consecuencias.

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