Rodrigo de Bittencourt Mudrovitsch es elegido juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos *

Marcelo Andrade de Azambuja**

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El pasado 12 de noviembre el jurista brasileño Rodrigo de Bittencourt Mudrovitsch fue elegido juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), durante la 51ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington DC. Nominado por el Estado brasileño, Mudrovitsch sorprendió al recibir 19 de los 24 votos posibles, convirtiéndose en el más votado entre los siete candidatos al puesto. Entre 2022 y 2028 participará de los principales debates sobre la responsabilidad internacional de los Estados por violaciones de derechos humanos en las Américas.

La Corte Interamericana está integrada por siete jueces, elegidos a título personal por mayoría absoluta en votación secreta entre los Estados Parte de la Convención Americana sobre Derechos Humanos en los términos de las normas interamericanas.[1] Estos jueces deben ser nacionales de los Estados miembros de la OEA, contar con la más alta autoridad moral, competencia reconocida en materia de derechos humanos, además de reunir las condiciones exigidas para el ejercicio de las más altas funciones judiciales de acuerdo con las normas del Estado de los cuales son nacionales, o del Estado que los nominan como candidatos. Las elecciones se llevan a cabo de forma intercalada, renovando tres o cuatro sillas cada tres años.

En las elecciones recientes, siete candidatos compitieron por cuatro sillas. El brasileño Rodrigo de Bittencourt Mudrovitsch fue elegido con 19 votos; la argentina Verónica Gómez con 17 votos; la costarricense Nancy Hernández López con 16 votos; y, la chilena Patricia Pere Goldberg con 13 votos. La paraguaya Miryam Josefina Peña Candia fue derrotada con 13 votos por desempate; el peruano César Landa Arroyo con nueve votos; y, la surinamesa Maytrie Vydia Kuldip Singh con ocho votos.

Como destacó el Panel Independiente de Expertos y Expertas en su Informe Final de Evaluación de Candidatos y Candidatas a la Corte y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el candidato brasileño se distinguía del resto. A pesar de tener un profundo conocimiento en varias ramas del Derecho, especialmente penal y constitucional, no existe evidencia de un conocimiento profundo del derecho internacional público y del derecho internacional de los derechos humanos en su producción doctrinal o incluso en las acciones que patrocinó como abogado ante la Corte Constitucional brasileña (Supremo Tribunal FederalSTF), temas fundamentales para el trabajo de la Corte IDH

Por un lado, la nominación de Mudrovitsch para el cargo puede explicarse por la escasez de juristas con una labor doctrinal o judicial significativa en el campo del derecho internacional público y el derecho internacional de los derechos humanos en la base política del actual presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro. Entre otras, la firma de abogados de Mudrovitsch actúa en representación de hacendados en una acción judicial que defiende la denominada “tesis del marco temporal” frente al derecho territorial originario de los pueblos indígenas, según informó recientemente la Agencia Pública, de lo que él se defendió, diciendo que solo su socio actúa en el proceso. Este caso adquiere relevancia, pues la referida tesis restringe el reconocimiento, demarcación y protección estatal a los territorios indígenas a las tierras que los pueblos y comunidades ocupaban al momento de la promulgación de la última Constitución brasileña, en 1988. Esa tesis es contraria a la jurisprudencia consolidada de la Corte IDH, que reconoce el derecho tierra la restitución de los territorios tradicionales de los pueblos indígenas en cualquier momento y de acuerdo con sus tradiciones. El empleo de la tesis del marco temporal por parte del STF y de otras instancias del Estado brasileño denota la no aplicación de un debido control de convencionalidad en el país[2]

Por otro lado, la expresiva votación obtenida por Mudrovitsch puede explicarse por la relevancia geopolítica del Estado brasileño y por el notable desempeño de la política exterior brasileña en el ámbito de la OEA y, específicamente, de la Comisión y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Quien busque respuestas a los resultados electorales únicamente en las hojas de vida de los candidatos no entenderá, por ejemplo, por qué fue elegido el candidato brasileño y no el peruano César Landa Arroyo, ex juez ad hoc de la Corte Interamericana (2003-2004 ) y ex magistrado de la Corte Constitucional del Perú (2004-2010), con abundante evidencia de conocimiento profundo de derecho internacional público y de derecho internacional de derechos humanos, quien además recibió cartas de apoyo de académicos y ex presidentes de la Corte IDH.

Concluidas las elecciones y registrado el resultado, Mudrovitsch asume el desafío de participar en los principales debates sobre derechos humanos en la región americana entre 2022 y 2028. La Corte IDH tiene competencia consultiva, para emitir su opinión sobre la interpretación de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y otros tratados de protección de los derechos humanos en la región americana; y contenciosa, para conocer y juzgar casos de responsabilidad internacional por violaciones de derechos humanos o para conocer y juzgar solicitudes de medidas provisionales en situaciones urgentes y graves de daño irreparable a los derechos humanos.

Cuatro temas merecen atención durante este período y sobre los cuales la posición del nuevo juez interamericano podría ser determinante. El primer tema son los derechos económicos, sociales y culturales, que tuvieron su justiciabilidad directa reconocida por la mayoría, pero cuya tesis sigue siendo no unánime entre los jueces de la Corte IDH. El segundo tema son los derechos de los pueblos indígenas, tribales y comunidades tradicionales, objeto de un número creciente de casos y solicitudes de medidas provisionales en el continente. El tercer tema es la responsabilidad internacional del Estado frente a las acciones empresariales, especialmente en el contexto de las industrias extractivas y su impacto nocivo en el medio ambiente equilibrado. El cuarto y último tema son los derechos civiles y políticos y la estabilidad democrática en la región. Naturalmente, el jurista brasileño no puede conocer ni decidir sobre los casos relativos al Estado brasileño, pero no faltarán oportunidades para su relevante contribución.


[1] PASQUALUCCI, Jo M. The Practice and Procedure of the Inter-American Court on Human Rights. 2nd Edition. New York: Cambridge University Press, 2013, p. 8-9.

[2] GARCÍA RAMÍREZ, Sergio. Control de convencionalidad. Ciencia Jurídica. Departamento de Derecho. División de Derecho, Política y Gobierno, Universidad de Guanajuato – Año 5, No. 9, 2016, p. 131-138.

* Artículo publicado originalmente por la International Law Association Brazil.

** Marcelo Andrade de Azambuja representa a organizaciones y movimientos sociales brasileños en temas relacionados a derechos humanos en foros internacionales. Candidato a Magíster en Derechos Humanos Internacionales y Derecho Humanitario de la American University, Magíster en Derecho Público de la Universidad de Vale do Rio dos Sinos y Licenciado en Derecho de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul.

Fotografía: CorteIDH, vía Flickr.

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